Poco a poco van quedando lejos aquellos días en los que la ayuda de los profesionales de la salud mental era vista con miedo. Cada vez son más las personas que buscan ayuda para salir del atolladero mental en el que se han metido. Si, sin darse cuenta, uno adquiere hábitos de pensamiento que te acaban perjudicando en la vida. Esos hábitos se incrustan tanto en nuestra psique que se convierten en una costumbre difícil de combatir si no es con ayuda. Aquí es donde aparecen los profesionales de la salud mental y emocional. Ahora bien, en los últimos años han incrementado la oferta de profesionales, abriendo un gran abanico de posibilidades y es en estas circunstancias que debemos volvernos selectivos: No todos los profesionales que tienen un titulo colgado en la pared pueden servirte de ayuda. Es más, puedes encontrarte profesionales que hayan sido grandes estudiantes pero a la hora de tratar con las personas carecen del “don” adecuado. Porqué si una cosa está clara es que uno necesita un “don” para poder ayudar propiamente a una persona. No es fácil sentarte delante de alguien que está sufriendo y poder determinar las causas exactas de dicho sufrimiento. No es fácil bucear por la psique y las emociones de las personas y acompañarlas para mostrarle donde está la solución. Es por eso que debes aprender a encontrar el profesional que más se ajuste a tus necesidades. Pero ¿Cómo hacerlo?

Características de un buen terapeuta

  1. Nunca te vas a sentir juzgad@. Un buen terapeuta está por encima de los juicios a las personas. Independientemente de lo que opine sobre tu conflicto el terapeuta no va a buscar que te sientas culpable, en todo caso va a hacer que te responsabilices. Ser responsable es muy diferente a ser culpable. Ser culpable implica un juicio donde hay una resolución positiva y otra negativa. En Ser Responsable hay un visión del conflicto en la que el paciente tiene el poder de ejercer una influencia para cambiar los acontecimientos.
  2. Siempre te vas a sentir seguro. Está muy ligado con el punto anterior. Si estás en un espacio en el que no te sientes juzgado eso te va a proporcionar una seguridad en lo que sientes y piensas. Pero a demás de no sentirte juzgado, para estar seguro, necesitas confidencialidad. Saber que tus “secretos” están a salvo en la consulta. El terapeuta te va a hacer sentir que todo lo que le cuentes va a quedar bajo la más estricta confidencialidad.
  3. Te proporciona intimidad. Una vez que te aseguras de no ser juzgado y que hay verdadera confidencialidad el siguiente paso es que el terapeuta consiga crear el clima adecuado para que tu puedas hablar de las cosas que consideras más intimas. Para ello el terapeuta tiene que saber algo fundamental: escuchar. Puede parecer obvio pero muchos terapeutas están tan deseosos de mostrarte todo lo que saben que olvidan de la cualidad más preciada en esta profesión: la escucha activa. Sentir que te escuchan y que a la persona le importa lo que dices es fundamental para crear el clima terapéutico adecuado.