Cuando en espiritualidad hablamos de la Noche Oscura del alma, es porque a nuestra vida ha llegado un suceso que no esperábamos y nos rompe los esquemas de tal forma que nuestra vida, literalmente se vuelve oscura e infernal.

Puede tratarse de la llegada de una enfermedad nuestra de un ser muy allegado, o cualquier otro tipo de circunstancia que nos rompe por completo. No somos capaces de aceptar la situación, por lo tanto ni la manejamos ni queremos manejarla… por que eso nunca tendría que haber sucedido.

Son situaciones que nos roban la paz, la alegría, la vitalidad y quizás nos bloqueen de tal modo que necesitemos la ayuda de un especialista para que nos ayude a retornar a la paz y la normalidad a nuestra vida. Son situaciones donde el estrés, y el malestar, no nos permiten ni dormir ni pensar con normalidad volviéndose el pez que se muerde la cola, como no descanso los pensamientos que me llenan son cada vez, mas oscuros y sombríos y ni encuentro salida ni por dónde ni cómo y las emociones cada vez son más y mas densas.

La mayoría de las personas en primera instancia, calificamos estas situaciones como una maldición que ha llegado a nuestra vida, pero si miramos un poquito más de cerca…. más…. un poquito más…. yaaa, yaaa!!! Lo ves?? Si, recuerdas aquel momento en que aquella voz te habló o aquellas imágenes se abrieron paso en tu cabeza?? Esas que hicieron que empezaras a darle la vuelta a tu vida… poco a poco sin prisa pero sin pausa…

En mi caso concretamente fue una voz: “Montse, ésta no eres tú!!! tú siempre reías, cantabas, recuerdas??” No hizo falta más, comprendí al instante. Efectivamente, esa…. bola oscura y llena de ira, impotencia, y rabia….no, esa no era yo… desde cuando no cantaba?? Cuándo había reído por última vez?? Sólo tenía pensamientos en bucle que me tenían estancada en unas aguas movedizas que me tragaban más y más.

Empecé a ser consciente de cada pensamiento para romper el bucle, empecé a cambiar el tono de mis pensamientos, en vez de negros ya empezaron ser grises y luego con algo de color y así poco a poco con mucho trabajo y esfuerzo personal y constante le fuí dando la vuelta a mi vida, desenredando la maraña que era mi vida para que todo se tornara más pacifico y sereno, y aceptar aquello que no había querido aceptar en un principio y fluir.

Aún así, tardé años en darme cuenta que aquella voz me guió hacía el final de mi noche oscura, para poco a poco irme convirtiendo en quien soy hoy. Con el tiempo le cambié el nombre a mi infierno y empecé a llamarlo “mi entrenamiento a marchas forzadas para las olimpiadas”. Los cambios que empecé a trabajar hicieron que transformara la mierda de mi vida en abono, y yo aunque no lo sabia era una semilla y aquel abono me ayudo a crecer y a florecer. Aun así y mientras tanto, la vida me llevaba por bastantes lugares donde siguió cayendo más abono, y más aprendizaje y personas que fueron enormemente importantes en mi vida para poder llegar a donde estoy ahora. Un cambio de 180 grados, nada que ver con quien fuí.

No importa cuanto tiempo tardes en ser consciente de que es así, la cuestión es darse cuenta en algún momento y dar la vuelta a tu vida. Aceptar tu oscuridad, esa que te lleva a ver tu luz, y a valorarla, aunque solo sea por contraste ya que la una no puede existir sin la otra, Pero a veces necesitamos pasar por lo peor para valorar lo bueno y llevarlo a lo mejor. Por que los dones que se despiertan al superar estas situaciones… no permiten que vuelvas a ser la misma persona. Y es aprender a lograr tu maestría, pese a las idas y vueltas de la vida.

¿¿Maldición o bendición?? Cual eliges tú?